Los embajadores de Suiza y Cuba escriben para conmemorar nuestro aniversario

Mauro Reina, Embajador de Suiza para Cuba y Jamaica, y Manuel Aguilera de la Paz, ex embajador de Cuba en Suiza, repasan los 20 años de trabajo del proyecto de Camaquito. Incluso antes de nuestra fundación, el 21 de junio de 2001, hemos mantenido un intercambio regular, respetuoso e interesante, con la Embajada de Suiza en Cuba y la Embajada de Cuba en Berna. Estamos muy agradecidos a ambas embajadas y a su personal por el apoyo idealista, material y financiamiento para el trabajo de nuestro proyecto.

Mauro Reina desea éxito y plenitud

Mauro Reina, Embajador de Suiza en Cuba y Jamaica: “Camaquito es un referente, sobre todo en Camagüey“, me respondió Peter Tschumi, mi jefe de cooperación internacional, cuando le pregunté acerca de Camaquito, tras leer por primera vez el nombre en un documento interno. En efecto, el desarrollo de Camaquito en Cuba es impresionante, sobre todo si se conoce el contexto en Cuba. Sé que las organizaciones no gubernamentales internacionales no lo tienen fácil en este país y están bajo la omnipresente mirada del gobierno. Sin duda, es gracias a la visión, dedicación y trabajo incansable de su fundador y líder, Mark Kuster, que Camaquito puede presumir hoy de una trayectoria tan impresionante. En la página web se exhibe con orgullo que “Camaquito trabaja para los niños y jóvenes de Cuba desde 2001“.

También nosotros estamos orgullosos de que, a través de la COSUDE [Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación], hayamos podido apoyar varias veces proyectos llevados a cabo por Camaquito: la renovación total del gran círculo infantil “Ismaelillo“ en 2012, la gira de la compañía danzaria infantil “La Andariega“ en Suiza en 2013 y la rehabilitación del centro “Henry Reeves“ para personas con discapacidades mentales y físicas en Camagüey en 2015. Por supuesto, Camaquito tiene muchos otros proyectos interesantes en su haber, que se financian con aportaciones de patrocinadores de Suiza y otros países.

Camaquito como importante embajador y figura popular

Este es el otro reto que Mark Kuster y su equipo tienen que superar: prevalecer en el competitivo mercado de las donaciones en Suiza y otros países. Y a la vista está que logra el equilibrio entre ser responsable de la ejecución de sus proyectos en Cuba, por un lado, y de trabajar en el mercado de las donaciones en Suiza, por otro, de forma selectiva e inteligente. Una hazaña difícil a la que rindo homenaje. De un tiempo a esta parte, Camaquito ha ampliado sus planes y, desde 2019, también se halla en Santiago de Cuba; un paso audaz con un noble objetivo: apoyar a más niños necesitados en Cuba.

Ya se están llevando a cabo en Santiago los primeros y prometedores proyectos. Ni siquiera el brote de la pandemia de Covid-19 pudo frenar a Mark Kuster. Entretanto, Camaquito se ha convertido en un importante embajador y figura popular, contribuyendo a la excelente reputación de Suiza en Cuba. Y, por supuesto, Mark Kuster ya ha presentado otra interesante propuesta a la COSUDE para utilizar la música en función de enriquecer la educación de los niños en Santiago: “Suzuki en Santiago de Cuba“. Estamos encantados de hacer aquí nuestra contribución. Por supuesto, también espero conocer personalmente pronto alguna de las actividades de Camaquito, ya sea en Camagüey o en Santiago de Cuba. Desde diciembre de 2019, ejerzo como embajador en Cuba, pero debido a las difíciles circunstancias no he podido viajar mucho por el país. Tengo la intención de compensar esto en un futuro próximo.

En este sentido, felicito calurosamente a Camaquito y a Mark Kuster por el 20º aniversario y le deseo lo mejor en su misión en beneficio de los niños y jóvenes desfavorecidos. ¡Que su trabajo siga siendo tan exitoso y satisfactorio! Ya estoy deseando reunirme con Mark Kuster y su equipo pronto en uno de los lugares donde repercute con su trabajo.

Manuel Aguilera de la Paz valora el compromiso con la sociedad y la cultura

Manuel Aguilera de la Paz, ex Embajador de Cuba en Suiza: Desde su fundación en 2001, “Camaquito”, organización humanitaria suiza sin fines de lucro, ha contribuido al desarrollo de proyectos sociales, mayormente en las áreas de educación, deportes, cultura y salud, que benefician principalmente a los niños en la provincia cubana de Camagüey. De ahí su pintoresco y original nombre, que combina el de esa provincia con el término muy cubano “chamaquito”, que significa “niño”.

 Cuba es un país pobre, pero a diferencia de la mayoría de las naciones subdesarrolladas del llamado “Tercer Mundo”, gracias a la Revolución triunfante en 1959, ha logrado un desarrollo social que la coloca entre los países con nivel de desarrollo humano alto¹, con indicadores sociales que en muchos casos son superiores o están al nivel de los países más desarrollados e industrializados, como la baja tasa de mortalidad infantil (5 fallecidos por cada mil niños menores de un año nacidos vivos en 2019), la tasa de escolarización primaria (99.7% en 2018), el nivel de educación (obligatoria hasta 9º grado), la elevada densidad de médicos (1 por cada 118 habitantes) y la esperanza de vida (79 años), entre otros. La educación y la salud son universales y gratuitas, todos los cubanos tienen acceso a ellas, incluso los que viven en las zonas rurales más apartadas, y una gran parte del presupuesto del estado se destina a eso.

Sin embargo, aunque en Cuba no hay pobreza extrema, sí hay muchas carencias materiales que limitan el desarrollo económico y afectan la calidad de vida de la gente. La causa fundamental de eso es el perverso e injustificable bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América desde hace casi 60 años, cuyo objetivo declarado es provocar hambre, penurias, sufrimiento y desesperación a la población, para conseguir el derrocamiento del gobierno y el “cambio de régimen”.

Camaquito ha ayudado a sortear esas dificultades, aportando financiamiento y también enviando donaciones de materiales, que contribuyen a mejorar las condiciones de escuelas, hospitales, instalaciones culturales y deportivas, entre otros. Hasta las redes de agua potable y alcantarillado en Camagüey se han beneficiado de los aportes de Camaquito. Y también otras provincias, como Santiago de Cuba, hacia donde ha expandido su labor más recientemente.

Camaquito como importante ejemplo de amistad entre Cuba y Suiza

Además, Camaquito ha contribuido a promover el desarrollo del fútbol en Cuba, y a divulgar la rica cultura cubana, apoyando a equipos deportivos y compañías artísticas como el afamado Ballet de Camagüey, que trajo a Suiza en 2018 y se presentó exitosamente en el Teatro de Winterthur, con gran afluencia de público.

Todo esto se ha hecho gracias al entusiasmo, compromiso y dedicación de su fundador, Mark Kuster, y de muchos otros ciudadanos suizos que apoyan a Camaquito y hacen contribuciones voluntarias. La labor de Camaquito durante sus dos décadas de vida es un ejemplo de los históricos lazos de amistad y cooperación existentes entre Suiza y Cuba y del compromiso profundamente humanista de muchos ciudadanos suizos que creen, como los cubanos, que es posible y necesario construir un mundo mejor basado en la solidaridad, la cooperación, la paz y el respeto mutuo.

Le deseo un feliz aniversario y nuevos éxitos a todos los miembros y colaboradores de Camaquito, al tiempo que les reitero, a nombre del pueblo y el gobierno cubanos, nuestro profundo y sincero agradecimiento por su valioso y desinteresado apoyo.

¹ Informe sobre Desarrollo Humano 2019, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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